La formación continua del médico en México “se ha vuelto muy comercial”, ha denunciado David Yaurima, médico general en Acapulco, en una entrevista con MedLab Media Group. Según ha explicado, la formación continua ha pasado a manos de empresas privadas por la pérdida de credibilidad que ha provocado el hecho de que hasta hace poco la capacitación fuera casi un monopolio de la industria farmacéutica.

En México, al igual que sucede en España, existen asociaciones médicas por especialidades, y existe también la iniciativa privada. “Anteriormente las farmacéuticas habían tomado la batuta, pero después de cierto tiempo carecen de credibilidad”, asegura este especialista. Por este motivo, algunas empresas privadas han asumido este tipo de formación. “Es una especie de empresa de capacitación médica. Se ha vuelto algo muy comercial”, afirma Yaurima.

Los colegios de médicos se han visto rebasados en este asunto, porque, a pesar de que tienen permisos propios para la formación continua, no son tan difundidos. En opinión de este médico general es importante apostar por otros modos de formación como los congresos online. En este sentido, reconoce que la opción que ofrece la plataforma diseñada por MedLab Media Group “es bastante interesante. Poder acceder a un congreso desde tu consultorio y hacerlo a tu propio ritmo es muy útil”.

“No es fácil acercarte a un médico a pedir orientación”

En cuanto a las necesidades de la profesión en México, David Yaurima asegura que desde que inician su formación como estudiantes pueden conocer estas necesidades a través de los médicos que ya están trabajando. “Es muy importante contar con información antes de entrar a un hospital, sobre todo, para saber que, al llegar allí, sabrás con antelación en quién puedes apoyarte. No es fácil acercarte a un médico a pedir una orientación”, lamenta.

La principal preocupación que tienen los médicos recién egresados en México, según señala, es “saber si vamos bien o mal preparados al hospital”. En el año que están trabajando en el hospital se forman para lograr criterio médico y experiencia, asegura. “Esto solo se obtiene estando ahí y enfrentándose a los problemas del día a día”.

Abuso de la atención especializada

Otro de los problemas a los que se enfrenta la profesión en México es el abuso que se hace de la atención hospitalaria o especializada. Según Yaurima, “debido a la saturación de los servicios y la falta de calidad, las instituciones han obligado a que las personas no quieran perder tiempo y vayan directamente al especialista para que resuelvan sus problemas”.

Esto ha generado, explica, que aumenten los costos para las instituciones porque los pacientes ya exigen pasar por un especialista o no toman en cuenta las recomendaciones de un médico de primer contacto. Esta falta de congruencia en el algoritmo del sistema hace que los costes se incrementen y haya una mala percepción de la calidad, denuncia.

Acudir a las urgencias, una rutina

La hiperfrecuentación de las urgencias es otro de los retos del sistema sanitario de México. David Yaurima considera que este problema viene derivado por “una mala costumbre que hemos pasado por alto todas las administraciones. Muchos pacientes ya han agarrado de rutina ir a urgencias cuando enferman”.

Según indica el médico general, no esperan ir a la consulta externa porque saben que son más horas de espera. “Hay hospitales que lo manejan de forma estricta e incluso ves carteles con la definición de una urgencia”, afirma. Otros centros entrenan al personal de enfermería e incluso a los camilleros para que evalúen el triaje desde la entrada del paciente al hospital. “Hasta ahora lo que hemos logrado ha sido gracias al personal no médico porque son los primeros que ven al paciente”, explica.

David Yaurima reconoce que no existe una relación fluida entre la Secretaría de Salud de México y las organizaciones profesionales. “Esta cooperación se diluye por la participación de otros factores como por ejemplo la cuestión geográfica”.

Otra cuestión que también incide son los sindicatos de trabajadores. “Hay médicos que ya han adoptado la camiseta del sindicato, no de la institución, y que creen que eso les mantiene exentos de participar en los programas para el gremio”.  Por último, lamenta Yaurima, “la adición a un colegio médico no se promueve ni se fomenta. Cuando era estudiante jamás escuché de la necesidad o importancia de agremiarse o de colegiarse. Sería muy útil que existiera esta difusión en las universidades”.