Quemaduras químicas, prótesis infectadas, hipotermia y agotamiento son algunos de los problemas de salud a los que se enfrentan los 629 inmigrantes (123 menores no acompañados) a bordo del Aquarius. Aunque la situación es relativamente estable, las condiciones de hacinamiento y estrés pueden hacer que la tripulación empeore. “Existe el riesgo de tener muchos más pacientes graves si no se atraca lo antes posible”, según ha advertido David Beversluis, miembro de Médicos Sin Fronteras (MSF), en declaraciones a la agencia EFE.

La mezcla de combustible y agua salada ha provocado quemaduras químicas en una veintena de inmigrantes que, según Beversluis, “necesitarán un cuidado continuo de sus heridas”. El equipo de MSF también ha atendido numerosos casos de infección en prótesis ortopédicas, muchos de los cuales necesitarán intervención quirúrgica al desembarcar. A bordo del Aquarius se encuentran también 6 inmigrantes embarazadas “en buenas condiciones, pero en una situación vulnerable que podría empeorar en horas”, advierte el médico.

Fatiga, deshidratación, dolores musculares, de cabeza y mareos son los síntomas más generalizados en el barco, aunque también se han atendido casos críticos de hipotermia y agotamiento. Estos inmigrantes “han sido tratados con éxito, pero continúan en observación, debido a la posibilidad de desarrollar rápidamente problemas pulmonares”, informa Beversluis, que ha expresado su preocupación por la falta de alimentos. En un comunicado oficial, el coordinador de MSF, Aloys Vimard, ha advertido de que, “pese al ambiente de calma, la gente está cada vez más nerviosa”. Previsiblemente, los inmigrantes rescatados del Aquarius llegarán al puerto de Valencia a finales de esta semana.