“Hay vida más allá del fármaco”, es el mensaje que ha transmitido el doctor César Hernández García, jefe del departamento de medicamentos de uso humano de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) durante su ponencia en el 38.º Congreso Internacional de la Sociedad Española de Medicina Interna. En su análisis sobre el equilibrio entre el ahorro y la calidad de los fármacos, García ha denunciado que “las nuevas drogas son cada vez más caras y las viejas cada vez más baratas, independientemente del valor real de la medicina”.

Este fenómeno provoca, no solo la necesidad de exagerar los logros de los nuevos fármacos sino, sobre todo, grandes problemas globales de acceso a los viejos y nuevos medicamentos. “A menudo se intenta resolver la situación incrementando la presión dentro del sistema, pero el mundo sanitario es mucho más complejo que eso y no se amoldaría a lo que los economistas llaman un mercado perfecto”, resume. En las transacciones de salud existen muchos actores diferentes, continúa, pero “ninguno acaba de ejercer el rol de decidir si lo que me ofrecen vale la pena para pagar lo que me piden”.

La incertidumbre y la asimetría de conocimiento son, según García, los principales responsables de esta situación. Por un lado, “en el sistema sanitario, cada actor sabe algo que el otro desconoce; existe una fragmentación en tribus: autorizadores versus pagadores, médicos versus farmacéuticos, etc.”. Por otro lado, el acceso oportunista al medicamento fuerza que, el fármaco que esté disponible antes, también salga al mercado con un mayor nivel de incertidumbre. Para este reumatólogo de formación, “no tiene sentido que, a medida que pasa el tiempo y conocemos mejor un medicamento, su precio disminuya”.

Al final, “acabamos pagando más por la incertidumbre y no por un mayor conocimiento”, denuncia el jefe de departamento. “Vivimos de grandes palabras, nanomedicina, fármacos biológicos, medicina personalizada… pero si rascamos un poco en estos conceptos vemos que, a día de hoy, falta mucho para su aplicación real”, lamenta. “El homo, no fue sapiens por ser el más fuerte o el más alto, sino por su capacidad de colaborar”, recuerda; si la profesión médica desea progresar debe huir de los errores pasados y, como decía Bertrand Russell, buscar errores nuevos. “Los médicos debemos ser capaces de generar estructuras de cooperación, no de competencia”, concluye.