Así lo ha demostrado el Instituto de Estudios de Políticas de Salud de la Universidad de California, que ha llevado a cabo un estudio trasversal de 279.699 médicos. Tal como publica la revista JAMA Internal Medicine, en un total de 5 meses estos profesionales fueron obsequiados con 63.524 comidas patrocinadas por un valor medio de 20 dólares.

En análisis de las cifras ha concluido que los galenos que disfrutaron de 4 o más comidas eligieron la marca específica Bystolic, un betabloqueante usado para el tratamiento de la hipertensión hasta 5,4 veces más que la misma sustancia genérica.

La estatina para reducir el colesterol de la marca Crestor, recibió un 1,8 más de recetas de los médicos que comieron con sus representantes que de aquellos que no lo hicieron. Igualmente, la proporción de Benicar, un fármaco para el tratamiento de hipertensión, fue 4,5 veces superior si los doctores habían sido obsequiados.

Pristiq, una medicina para tratar la depresión, fue 3,4 veces más recetada que su homólogo de bajo coste, siempre y cuando el médico hubiese recibido una o varias comidas gratuitas. Así como la repetición de las invitaciones, el coste adicional superior al mencionado también se ha asociado con tasas de receptividad más altas.

"Lo más sorprendente para mí ha sido que estos pequeños pagos estuvieran asociados con diferencias tan grandes en las recetas médicas", ha admitido la autora del estudio Colette Dejong en declaraciones a la compañía financiera Bloomberg News, "antes creíamos que se necesitaba una cierta cantidad de dinero para influenciar a un médico, pero las reglas actuales se escriben sobre otra base".

Según los investigadores, fabricantes y médicos siempre han mantenido “una estrecha relación”, la diferencia es que actualmente ésta “se ha vuelto más documentada”. Según ejemplifica Dejong, en 2014 los hospitales de enseñanza en EE.UU. recibieron más de 6,49 millones de dólares de mano de fabricantes de medicamentos y equipos médicos.

Mientras algunas entidades como el Global Institute for Public Health en la Universidad de Nueva York han declarado que “los regalos de un valor limitado, como las comidas, pueden influir de modo sutil en el comportamiento de quien los recibe”, otras como el PhRMA difieren.

La Pharmaceutical Research and Manufacturers of America ha declarado al respecto que “los patrones de prescripción están basados únicamente en las necesidades individuales de los pacientes”, según recoge el medio digital El Espectador. Los propios autores han querido destacar que el estudio representa una mera asociación “y no una relación causa-efecto”.