El doctor Javier Mendieta Jiménez, director general de la AEM, fue el encargado de inaugurar el acto de presentación de esta publicación, según informaron desde la AEM el pasado 5 de diciembre.

No quisieron perderse el evento: el director general de Medicina Preventiva del Transporte de la SCT, Valente Aguilar Zinser, el secretario administrativo del Fondo Sectorial Salud-Conacyt, Rodolfo Cano Jiménez, ni el doctor Raúl Carrillo Esper, presidente de la Sociedad Mexicana de Medicina del Espacio y Microgravedad, y todo un referente nacional en la materia de Medicina Espacial.

Aguilar Zinser, miembro de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, de la que depende la Agencia Espacial, se mostró emocionado por la iniciativa de este libro, ya que cada vez hay más personas interesadas en viajar al espacio. Mostró especial interés en el tema “Perfil psicológico de los astronautas y adaptación al confinamiento del espacio”.

“El ser humano conquistó el transporte, conquistó el espacio, y eso dio conciencia de que somos parte, una de las mejores partes, de este universo. El hombre ya está viéndose en otros sitios, y en esta interacción del ser humano y su medio ambiente, en esta travesía en el espacio, enfrentará grandes retos. Por ello surge la medicina espacial, y es allí donde el genio de nuestro país puede aportar”, declaró Aguilar.

Mendieta Jiménez comunicó que la población mexicana podrá utilizar la infraestructura espacial de telecomunicaciones para servicios de salud, especialmente en medicina por vía satélite en un corto o medio plazo. También dijo que era un honor presentar el primer libro de Medicina Espacial como un símbolo de la historia de su país.

Carrillo Esper se remontó a los orígenes de esta especialidad médica, que era aplicar la tecnología espacial y de telecomunicaciones a los viajes espaciales. Luego, quiso hacer ver la importancia de estas tareas para hacer llegar los servicios de salud a distancia a la población y la monitorización por satélite de enfermedades. La telesalud y la cibersalud se convierten así en un concepto destacado en este libro.

El doctor Ramiro Iglesias, médico mexicano colaborador con en la NASA, destacó la importancia de formar profesionistas especializándolos en medicina espacial con programas de becas, ya sean públicas o privadas, que apoyen a la AEM. Iglesias recibió el primer electrocardiograma de un astronauta desde el espacio, y sus trabajos sobre el Hombre Cósmico y tratados de Cardiología Espacial, son antecedentes del libro presentado.