Con este objetivo, un grupo de investigadores de microbiología de la University of Wisconsin-Madison ha realizado un estudio que se publica en la revista mSphere, la revista de la American Society for Microbiology , en el que se proporcionan evidencias de que Aspergillus fumigatus se comporta de manera similar en la tierra que en el espacio.

Aunque la mayoría de la gente está frecuentemente expuesta al hongo Aspergillus, rara vez causa una infección en una persona con un sistema inmunológico normal. Sin embargo, las personas que se infectan pueden tener complicaciones por problemas de salud (tejido pulmonar o cardiaco) o por los efectos secundarios del tratamiento recibido. Por este motivo, y ante las escasas posibilidades de reacción en el espacio, es necesario conocer sus características en espacios sin oxígeno.  

A través de ensayos in vitro, in vivo y análisis genéticos, los investigadores descubrieron que, los hongos aislados en la estación espacial, tenían niveles normales de tolerancia química al estrés y de crecimiento, sin diferencias genéticas inesperadas. Los modelos de vertebrados tuvieron infecciones más letales, aunque no encontraron nada que sugiriera que se producía como consecuencia del tiempo de estancia en el espacio, pues no se produjeron cambios en el hongo.

“Si bien hemos observado diferencias de virulencia, se considera que están dentro de las variaciones que se observarían en la tierra”, explica Benjamin Knox, director y autor principal del estudio. “Para aquellas personas que quieran elaborar una política de muestreo o de limpieza a bordo de estas naves espaciales, este estudio muestra que si se encuentra un hongo identificado como A. fumigatus, es un potencial patógeno que debe ser tratado como tal”, según añade.