El equipo que llevará a cabo las investigaciones quiere medir el impacto del espacio profundo, la alta radiación, los efectos de la ingravidez, las fluctuaciones de temperatura extrema en los extremófilos, unos organismos que prosperan en condiciones físicas extremas, pero que son perjudiciales para la salud en la Tierra.

Este nuevo proyecto, denominado Galatea-L y en el que también colabora la Agencia Espacial Europea y la Agencia Espacial de Reino Unido, está coordinado por Douglas Galante, investigador del Brazilian Synchrotron Light Laboratory (LNLS), tal y como informa la plataforma Sputnik Internacional.

Galante insistió en que esta iniciativa ayudará a mejorar las condiciones de vida en el sistema solar, y supondrá un avance para calcular el efecto de la radiación o la gravedad cero en la vida humana. “Para entender el universo, tenemos que experimentar en los organismos vivos”, declaró el investigador.

El nombre del proyecto, Garatea, significa en la lengua tupí-guaraní “en busca de vidas”, lo que encaja a la perfección con el objetivo de la misión. Estudiar los efectos de las colonias de microorganismos, moléculas y células humanas vivas expuestas a la radiación que estén a bordo del satélite será la nueva aventura de este país latinoamericano.