El buceo y la aviación son algunas de las actividades principales que causan barotraumas de oído medio, junto a otras como el paracaidismo o el uso de explosivos. Así lo ha recordado el director de la Unidad de la Voz y Otorrinolaringología de Vithas Internacional, Bartolomé Scola, quien explica que el reposo es el tratamiento básico para esas afecciones, evitables si se toman las precauciones oportunas.

“Cuando nuestro organismo se sumerge en un medio acuático y va descendiendo o ascendiendo, en el seno del mismo soporta brutales cambios de presión -1 bar por cada 10 metros aproximadamente, según descendamos o ascendamos”, comenta el especialista, que recuerda que el ser humano está adaptado a una determinada presión atmosférica.

Un cambio de esa presión puede afectar a “determinadas partes de nuestro organismo que tienen contenido gaseoso” y cuyo volumen puede variar en esas circunstancias. Es lo que ocurre, por ejemplo, cuando se realiza buceo, actividades de aviación, paracaidismo o cualquier actividad que implique un cambio relativamente brusco de presión ambiental.

“En el medio aéreo sucede lo mismo, pero los cambios nunca son tan grandes, aunque hemos podido observar roturas timpánicas en un simple vuelo comercial”, aclara Scola, según el cual el comportamiento de la trompa de Eustaquio condiciona la fisiopatología del oído medio tanto en el buceo como en la aviación. “La clínica está en función de si se trata de una lesión aguda o, por el contrario, es una forma crónica”, dice el especialista, según el cual los síntomas más comunes son:

  1. Otalgia.
  2. Acúfenos.
  3. Vértigos.
  4. Hipoacusia.
  5. Salida de aire por el conducto auditivo.

En principio, el reposo durante 2 semanas de actividades aéreas y acuáticas es el tratamiento para los casos más leves de barotraumatismos de oído medio. “Si se produce otorragia, será necesario prolongar el reposo hasta un mes y, en ocasiones, se pautarán antibióticos locales”, explica el experto, que recomienda ampliar el reposo a 2 meses cuando se presente una colección serosa o serohemorrágica en el oído medio; en ese caso, se valorará también la posibilidad de realizar una paracentesis transtimpánica.

“Si el paciente presenta rotura de la membrana timpánica será necesario un reposo de las actividades mencionadas durante 6 meses y, a las indicaciones anteriores, sumar la posibilidad de una miringoplastia diferida, un cierre quirúrgico de la perforación del tímpano, aunque en la mayoría de casos se produce el cierre espontáneamente si no hay infección”, añade Scola, de acuerdo con el que es posible prevenir los barotraumas por buceo o aviación:

  1. En el medio acuático, gracias al conocimiento de la actividad, el entrenamiento y la forma física, además de evitando la inmersión en caso de cuadro catarral de vías altas.
  2. En el caso del medio aéreo, “es necesario realizar maniobras sucesivas de compensación, como masticar chicle o bostezar, para poder compensar la presión” durante el descenso.