Los defectos óseos segmentados (SBD, por sus siglas en inglés) secundarios a un traumatismo dan lugar a una recuperación prolongada en un tiempo durante el cual la extremidad afectada tiene unas limitaciones de peso, según recoge Sciencie Direct en su plataforma. Un ejemplo de este tipo de lesiones está en los soldados, quienes sufren lesiones por explosiones, o los civiles que padecen traumas de alta energía. Por lo general, estos pacientes tienen lesiones con defectos óseos segmentados además de daños en los tejidos blandos.

Un paciente puede tener un peso limitado durante más de 6 meses para resolver lesiones de los tejidos blandos y para la resolución esquelética. Las investigaciones llevadas a cabo con animales han servido para analizar las intervenciones para los defectos óseos segmentados y han proporcionado información básica para el tratamiento de los mismos; estos modelos, no simulan las condiciones de carga de peso limitada tras una lesión.

En cuanto a lesiones traumáticas de alta energía, están las lesiones ortopédicas, como, por ejemplo, las explosiones en los campos de batalla o los accidentes de coche. Las actuales técnicas quirúrgicas no resultan efectivas en todos los casos a la hora de reparar un hueso dañado. Muchas veces, las lesiones necesitan una intervención de curación ósea secundaria para que la curación sea un éxito.

Microgravedad, un entorno para experimentar

Un tratamiento efectivo de los defectos óseos segmentados podría reducir las bajas militares, teniendo en cuenta que entre un 60 y 70% de las lesiones producidas en los campos de batalla involucran al sistema musculoesquelético, sobre todo las heridas causadas por explosivos. Desde Science Direct apuntan que la microgravedad es uno de los entornos que podría explotarse para realizar pruebas biológicas.

Un entorno con escasa gravedad puede usarse para evaluar mejor la eficacia de la curación ósea, ya que limita ciertos aspectos de la descarga observada en pacientes con reconstrucción esquelética traumática. Otro de los aspectos que se quería demostrar era que los ratones a los que se había sometido a cirugía podían andar perfectamente y alojarse en el hardware de vuelo espacial.

Se demostró que los ratones con cirugía de defectos óseos segmentados podían resistir fuerzas y vibraciones relacionadas con el lanzamiento, podían colocarse con éxito en el hardware de los vuelos espaciales y exhibir efectos de descarga sobre la curación ósea. Ni la simulación de lanzamiento, ni las jaulas de roedores impactaron en la curación ósea. Por su parte, la eliminación de la carga de peso resultó una reducción importante en el volumen total de callos óseos mientras que los ratones con alojamiento individual no vieron afectada la curación ósea.