El aparato cuenta con un conjunto de biomarcadores preparados para detectar e indicar la presencia de una enfermedad a partir de las muestras de sangre, saliva o aliento del astronauta, aunque los desarrolladores esperan poder ir aumentando estas funcionalidades con nuevos biomarcadores.

En este sentido, los creadores han destacado la utilidad de 2 de estos análisis, el de saliva y aliento, ya que son pruebas no invasivas y pueden proporcionar información muy rápidamente. Y es que, recuerdan, el tiempo de diagnóstico puede ser una cuestión crucial en el espacio.

Se trata de un dispositivo muy pequeño, ligero (pesa menos de una libra o menos de 500 gramos) y portátil, preparado para trabajar en un entorno sin gravedad en el que la exposición a radiación ionizante y partículas de alta energía puede poner en riesgo a los tripulantes espaciales.

La salud de los astronautas “es de importancia crítica”, tal como defienden los organismos citados; más aún, teniendo en cuenta que, a las enfermedades conocidas (patologías degenerativas de los huesos, los ojos y el corazón), pueden sumarse nuevas dolencias derivadas de las estancias espaciales de trayecto unidireccional.

El dispositivo, cuyo diseño lleva gestándose desde 2012, cobrará especial importancia, por ejemplo, durante las próximas misiones a Marte, que no plantean un retorno a la Tierra.