Tal y como ha explicado Chough, el personal médico que atiende a los astronautas y cuida de su salud no tiene por qué estar en el espacio. En la mayoría de los casos se trata de especialistas en Medicina de Familia, Medicina de Urgencias o Medicina Interna que han recibido formación durante un periodo de 9 años, para posteriormente recibir un entrenamiento específico dentro del campo de la Medicina Aeroespacial.

Según esta especialista, los médicos que velan por la salud y el bienestar de los astronautas deben conocer determinados aspectos. “Es importante que tengan en cuenta que la mayor parte de la sangre de los astronautas fluye hacia arriba, desde sus piernas a su pecho y cabeza”, ha señalado.

La ausencia de gravedad debe tenerse en cuenta

Estas condiciones, ha explicado Chough, pueden provocar congestión o incluso afectar a la capacidad de distinguir determinados sabores. Por lo tanto, deben estar familiarizados con el impacto que tiene la falta de gravedad en el organismo de los astronautas. Sin embargo, Natasha Chough que el mayor reto al que se enfrenta es el hecho de no poder hacer un examen físico a sus pacientes. “Como médicos, estamos acostumbrados a pasar consulta con nuestro paciente”, ha señalado.

Sin embargo, “con los astronautas no tenemos este lujo”. “Cuando un astronauta nos informa de que sufre un sarpullido, por ejemplo, debemos confiar en sus observaciones, imágenes y la breve formación médica previa al vuelo que nuestro equipo les enseñó para ayudar a entender la situación y encontrar una solución”, ha detallado.

Obviamente, el reto es aún mayor cuando se trata de enfermedades o problemas de salud más complejos, añade. Pese a que en la estación espacial disponen de kits y listas con instrucciones, además de la posibilidad de hablar con los especialistas cuando así lo requieran, la NASA y los médicos de los astronautas abogan por la prevención para mantener a raya los posibles riesgos.