Los músculos paraespinales del astronauta se ven seriamente afectados cuando pasan varios meses en la ISS (Intenational Space Station). Su tamaño y densidad se reducen considerablemente cuando regresan a la Tierra, tal y como informa una investigación publicada en Spine. En muchas ocasiones, los cambios producidos en la composición espinal están presentes hasta 4 años después de haber realizado un vuelo espacial. Del estudio se desprende que, tras meses fuera de la Tierra, los músculos del tronco tienen un área reducida y un incremento de tejido graso.

"Los cambios inducidos por el vuelo espacial en la morfología de los músculos paraespinales pueden contribuir al dolor de espalda comúnmente reportado en los astronautas", señala el estudio.

Para poder comprobar lo que sucedía con los músculos paraespinales, los autores escogieron a 17 astronautas que volaron en distintas misiones. A todos ellos se les realizaron tomografías computarizadas de la columna lumbar y se analizó cómo se había alterado la composición y el tamaño de los músculos paraespinales. Todos los cosmonautas habían permanecido en el Espacio durante 6 meses.

Estudios anteriores sí habían asegurado que la masa de los músculos paraespinales se reducía tras un tiempo prolongado en el Espacio, lo que es un indicador de que la atrofia muscular puede darse sin resistencia a la gravedad. Estos músculos tienen una función imprescindible en el movimiento y en la postura de la columna vertebral.

Las imágenes indicaron que los músculos paraespinales se habían reducido después del vuelo espacial. Las exploraciones demostraron que también hubo un aumento de su tejido graso; en consecuencia, la densidad muscular se redujo y la composición volvió a su ser en un año. La densidad muscular del astronauta está inversamente relacionada con el contenido de grasa.

Dolor lumbar

Estudios anteriores ya habían relacionado el vuelo espacial con la atrofia muscular, sobre todo con los músculos que mantenían la estabilidad postural en la Tierra con unas condiciones de gravedad normal. Muchos cosmonautas tuvieron dolor en la zona lumbar mientras duraban las exploraciones e, incluso, parecían tener mayor riesgo de hernia de disco.

Esta investigación es la primera en calcular el tamaño y la densidad de los músculos paraespinales individuales. Sus resultados indican que el tamaño de la musculatura vuelve a su normalidad después de pasar un tiempo en la Tierra, aunque algunos cambios concretos (como el incremento de infiltración de grasa) pueden durar algunos años más. Ciertas alteraciones de los músculos paraespinales pueden alterarse con el ejercicio, lo que indica ciertos enfoques para prevenir los efectos adversos del vuelo espacial de larga duración.

"A medida que la NASA planea futuras misiones a Marte y más allá, estos resultados se pueden usar para guiar futuras contramedidas para mitigar las disminuciones en la morfología de los músculos y los déficits funcionales asociados", señalan los autores.