Los efectos del vuelo espacial en el cerebro, en concreto en su configuración anatómica, y en los espacios del líquido cefalorraquídeo (LCR), no son un tema habitual de estudios científicos. Por esa razón, la revista NEJM ha publicado una investigación en la que se analizan las consecuencias de los vuelos de larga duración en los astronautas.

Aunque se necesita una investigación más amplia que incluya imágenes repetidas en la Tierra un poco tiempo después de haber finalizado el viaje espacial para determinar con exactitud la importancia de los cambios, el estudio afirma que el estrechamiento del surco central, el desplazamiento hacia arriba del cerebro y el estrechamiento de los espacios del LCR en el vértice son más predominantes en astronautas después de vuelos de larga duración.

El estudio usó imágenes de resonancia magnética (del inglés, MRI) para contrastar los cerebros de 18 astronautas antes y después de misiones de larga duración llevadas a cabo por la ISS (International Space Station), y los cerebros de 16 astronautas antes y después de misiones más cortas dirigidas por el Space Shuttle Program.

Estas se interpretaron sin conocer la duración del vuelo de los astronautas. Además, se generaron imágenes tridimensionales de alta resolución de antes y después de los vuelos de 12 astronautas que habían pasado una larga estancia en el Espacio, y de 6 astronautas que realizaron un vuelo corto. El objetivo era evaluar el grado de estrechamiento de espacios de LCR y el desplazamiento de estructuras cerebrales.

Los investigadores analizaron el volumen ventricular anterior al vuelo con el de después mediante un análisis automatizado de resonancia magnética ponderada. El análisis se centró en el cambio de volumen del surco central, el desplazamiento vertical del cerebro y el cambio en el volumen de los espacios del LCR.

Larga estancia

Los resultados demostraron que el surco central se dio en 17 de los 18 astronautas que habían hecho vuelos de larga duración (entendiendo por larga duración un tiempo medio de vuelo de 164,8 días) y en 3 de 6 astronautas que habían hecho vuelos cortos (es decir, con una duración media de vuelo de 13,6 días).

Las imágenes indicaban que un subgrupo de astronautas tenía un desplazamiento ascendente del cerebro tras todos los vuelos largos, pero esto no sucedía en los que habían hecho vuelos cortos. En cuanto al estrechamiento de los espacios de LCR, se había dado en todos los astronautas de vuelos largos, pero solo en 1 de los 6 de vuelos cortos. 3 de los astronautas del grupo de larga duración padecía un edema del disco óptico, mientras que 3 habían experimentado un estrechamiento del surco central.