Los científicos recuerdan que la atmósfera del planeta rojo es rica en dióxido de carbono, lo que no aporta olores al ambiente. Como en la superficie de Marte está formada por azufre, cloro, hierro y magnesio el sentido del olfato sí tendría que experimentar estos olores a los que no está acostumbrado.

Este olor unido a la lejanía de la Tierra podría ocasionar en los futuros visitantes a Marte un estado de ansiedad, depresión, fatiga, insomnio, inestabilidad emocional y aburrimiento. Cuando un astronauta está en la estación espacial, tiene contacto visual con la Tierra, y los olores del interior son similares a los del planeta azul, por lo que no es una situación comparable y desconocida.

Lo que más preocupa a los científicos son los efectos del aislamiento y los olores en las personas durante largos periodos de tiempo. Para intentar adelantarse al problema, ven necesario recrear el olor marciano en la Tierra para familiarizar a los astronautas antes de emprender la misión espacial.

La tecnología a emplear será la Headspace. Mediante ella, se medirá por electroscopia la atmósfera de Marte para trasmitirlas a la Tierra y tratar de simular el olor en un laboratorio. Una vez conseguido esto, los futuros colonos podrían experimentar el aislamiento de ese planeta con unos olores similares.