Determinar si el ejercicio que realizan los astronautas es adecuado para combatir la atrofia muscular derivada de la ausencia de gravedad es uno de los objetivos del proyecto MARES (Muscle Atrophy Research and Exercise System), puesto en marcha por la ESA en colaboración con la NASA.

Según recoge la agencia EFE, un astronauta podría perder entre un 10 y un 20% de masa muscular en misiones cortas y hasta un 50% en misiones largas; de hecho, tras 6 meses en el Espacio, la pérdida de calcio en los huesos sería comparable con la osteoporosis de una persona mayor en la Tierra.

Para contrarrestar los efectos de la falta de gravedad, los astronautas realizan rutinas diarias de unas 2 horas y media de ejercicio, tal y como ha explicado a la agencia Albert Tomàs, director del desarrollo del proyecto MARES en la empresa Sener, encargada de construir los modelos usados para medir el deterioro muscular de los astronautas.

“Cuando se está en microgravedad no tienes que hacer fuerza, de ahí que se deteriore poco a poco la masa muscular”, recuerda Tomàs.

De acuerdo con la ESA, el astronauta Andreas Mogensen, con la ayuda del cosmonauta Sergei Volkov, fue el primero en usar el sistema; los científicos estudian ahora los datos obtenidos de rodillas y tobillos del francés Thomas Pesquet y el italiano Paolo Nespoli. A partir de los resultados, se establecerán protocolos efectivos de ejercicio para evitar el deterioro de la masa muscular.

El proyecto MARES servirá, además, para preparar mejor físicamente a los astronautas para misiones más largas, como las que en un futuro podrían ir a Marte, así como para ahondar en el conocimiento mismo de la atrofia muscular, por lo que beneficiará a pacientes en tierra.