Los especialistas en Medicina Aeroespacial estudian cómo manejar las fluctuaciones en el organismo causadas por la ingravidez sometiendo a los cosmonautas a ejercicios de alta intensidad. Los cosmonautas llevan colocados en sus muslos y pantorrillas unos escáneres que se controlan desde la Tierra. Con los resultados se espera determinar los cambios de la microgravedad en el cuerpo humano.

Parece ser que el estudio Sprint (Integrated Resistance and Aerobic Training Study) analiza en detalle, según informan desde la NASA, la pérdida muscular y ósea, así como la disminución de la capacidad cardiovascular de los astronautas mientras permanezcan en la ISS (International Space Station) durante las misiones espaciales de larga duración.

Peggy Whitson y Jack Fischer, ingenieros de vuelo, ultiman los detalles para recoger y transferir el hardware del proyecto Fluid Shifts al segmento ruso de la estación. Este proyecto investiga los cambios físicos en los ojos de los astronautas debido a la presión intracraneal. Según el centro espacial, estas alteraciones se deben al desplazamiento de fluidos hacia adelante, por lo cual se evalúa un dispositivo de presión negativa que revierta ese desplazamiento.

El cosmódromo de Baikonur en Kazajstán ultima los preparativos para que el próximo 28 de julio, los miembros de la tripulación Expedición 52-53 despeguen a la ISS. Sergey Ryazanskiy, Randy Bresnik y Paolo Nespoli se preparan para un viaje de 6 horas rumbo al laboratorio orbital.