El polvo de Marte podría suponer un riesgo para la salud de la tripulación, según apunta el investigador espacial Ryan Kobrick. El experto permanecerá 2 semanas en una estación en el desierto de Utah (EE. UU.) para investigar cómo eliminar el polvo marciano que entre en la nave tras una misión en el exterior.

Kobrick está al mando de la misión MDRS Crew 188, cuya principal tarea es determinar la cantidad de polvo que puede entrar en una nave espacial después de una actividad extravehicular y cómo se distribuye por los distintos compartimentos. El experto y 5 graduados del International Space University trabajaran en la Estación de Investigación del Desierto de Marte (MDRS), una estructura cilíndrica de 2 pisos y 8 metros de diámetro situada en el sur de Utah.

El objetivo del estudio es brindar respuestas para enfrentarse a problemas como los que tuvieron los astronautas que fueron a la Luna a causa del abrasivo polvo de ese satélite de la Tierra. La idea es "obtener una aproximación de cuánto polvo hay dentro de las diferentes partes del hábitat", señala Kobrick.

"Si podemos hacer eso, podemos estimar cuánto polvo entrará en la cabina para saber qué tipo de filtración de aire necesitamos en el sistema de soporte vital y tener un ambiente limpio para futuras misiones", subraya el experto. El científico explica que el polvo lunar afecta a los astronautas y produce problemas respiratorios e irritación de la garganta y la piel, pero no se sabe cómo reaccionarán biológicamente los humanos al polvo marciano.

El proyecto de medición de polvo, en colaboración con el Centro de Investigación Glenn de la NASA, se hará con el existente en esa zona seca y árida del sur de Utah. Según el experto, la Luna es mucho más peligrosa para trabajar que Marte, es un problema constante en las operaciones, ya que el polvo se mete y se atasca en todos los materiales.

La misión del Apolo

"El polvo arañó y obstruyó el equipo. Fue muy difícil para los astronautas del Apolo y lo será para cualquiera que vaya allí nuevamente", precisó Kobrick. La tripulación del Apolo describió el polvo lunar como similar al papel de lija, con una textura como el grafito y un olor parecido a la pólvora.

"El polvo lunar que conocemos debe ser mucho más abrasivo en la Luna porque no hay atmósfera ni movimiento de partículas naturales. En Marte hay solo un poco de atmósfera, por lo que las partículas se están moviendo alrededor", indica Kobrick.

Durante la misión en Utah utilizarán una especie de ventilador encendido y harán entrar a la tripulación a las diferentes partes de la nave, como la cabina y la cámara de aire (donde los astronautas se visten para sus paseos espaciales) para ver cuánto polvo penetra y cuánto se acumula.