Cuando estaba acabando la carrera, la NASA comenzó a incorporar a mujeres en los programas espaciales, tal y como explicó Baker en la IV Conferencia de Cultura Científica organizada por la Universidad Andrés Bello, en Chile. En 1989 fue su primera aventura espacial, y luego se le añadieron 2 más con un total de 686 horas de vuelo.

A día de hoy, explicó, para ser astronauta es necesaria una carrera de ciencia o de ingeniería, y hay muchos más hombres que mujeres. Echando la vista atrás reconoce que estar en minoría nunca le importo, ya que siempre se sintió parte de los equipos, que no distinguían sexos.

Cuando se planea un viaje espacial, cada tripulante debe desempeñar una misión según su preparación y sus cualidades, quiso dejar claro la excosmonauta. Como ella era médico, hacía los experimentos de astronomía y otros experimentos médicos en los que participaban los demás compañeros.

También quiso aprovechar para dejar claro que no solo es importante tener unas cualidades físicas y técnicas destacables y hablar idiomas, sino que es importante tener la capacidad de empatizar con la gente y saberse relacionar. “Si eres la persona más inteligente del mundo, pero no te relacionas bien con los demás, no harás un buen trabajo en un vuelo espacial”.

Dada su condición de médico, Baker hizo hincapié en la importancia de los efectos que la gravedad tiene en la salud física de los astronautas. “Sin la gravedad, los huesos y músculos se debilitan, por eso en misiones de 6 meses hacer 90 minutos de ejercicio diario es fundamental. Después, además, podrás decir que estuviste corriendo alrededor del mundo”, declaró a la agencia SINC.