Los problemas cardiovasculares de los astronautas en los viajes espaciales no son algo nuevo. Un estudio reciente dice que estos problemas de salud pueden estar impulsados por modulaciones complejas de la expresión génica y por la síntesis de proteínas en las células endoteliales.

Investigadores de Cellular Physiology and Biochemistry afirman que los problemas cardiovasculares han analizado la microgravedad en el fenotipo, los procesos biológicos de las células endoteliales y el patrón de crecimiento para ayudar a entender estas complicaciones. El impacto de escenarios con apenas gravedad es un asunto de interés para la Medicina Aeroespacial debido a las consecuencias que esta implica: arritmias e hipotensión los principales.

Según el trabajo, las células endoteliales cumplen un papel imprescindible en la patogénesis de distintas enfermedades y son muy sensibles a la microgravedad. Estas células se investigaron en el la ISS (International Space Station) y en la Tierra usando técnicas para recrear un ambiente con poca gravedad. La inactivación del RhoA (un miembro de la familia del gen homólogo ras) apoyaba las respuestas angiogénicas relacionadas con el reordenamiento de actina en las células endoteliales de la vena umbilical humana en ambientes simulados de microgravedad.

Cambios producidos en el citoesqueleto de las células endotelailes sometidas a microgravedad ya se habían analizado en ambientes simulados y reales. La novedad es que este estudio se centra en los cambios a largo plazo expuestos durante 35 días y se investigaron las proteínas que se sabía que estaban involucradas en la angiogénesis, así como otros factores secretados en el sobrenadante del cultivo.

Crecimiento endotelial vascular

Se investigaron aquellos factores que impulsan el crecimiento en 3D de las células endoteliales en microgravedad, así como el factor de crecimiento endotelial vascular y los receptores cinasa hepática fetal 1 y la Fms- tirosina cinasa 1. Además, se analizaron las interleucinas (IL) -6 e IL-8, la proteína 1 quimioatrayente del monocito (MCP-1 o CCL2), la molécula de adhesión intercelular 1 (ICAM-1), el inhibidor del activador del plasminógeno 1 (PAI-1) y las moléculas de adhesión celular molécula de adhesión celular vascular 1 (VCAM-1).

Además, explicaron que un biomarcador para la enfermedad renal, llamado NGAL, tenía una importancia fisiopatológica en los problemas cardiovasculares y se había detectado en distintos tipos de cáncer. El papel de crecimiento en 3D de las células endoteliales debe, apuntan, estudiarse en un futuro con más profundización.