AESA (Agencia Estatal de Seguridad Aérea), explicó el coronel médico, ha organizado unas reuniones de trabajo para unificar y estandarizar la evaluación psicológica por los diferentes médicos examinadores aéreos y en los diferentes centros de reconocimientos de pilotos con un doble objetivo: que no se repita la situación y que se aprenda de ella.

Cuando se le preguntó si era fácil que un piloto pasara un reconocimiento médico si no estaba mentalmente bien, fue rotundo en su respuesta: “En el CIMA no”. El coronel médico aseguró que el centro de investigación siempre había prestado atención especial a la salud mental y cada vez estaban más preocupados por este tema.

“Cada piloto es valorado de forma coordinada por un psicólogo, un psiquiatra y un médico aeroespacial. Es difícil que no se detecten alteraciones con impacto en la seguridad, sin embargo, sería de interés poder tener fácil acceso a información externa en determinadas circunstancias”.

Las causas que descartan a un piloto de inmediato en un reconocimiento son, tal y como contó a esta plataforma, las anomalías morfológicas, las anatómicas y las funcionales siempre y cuando pongan en riesgo el desempeño seguro de su actividad teniendo en cuenta el medio y el equipamiento en que esta se desarrolla. También es causa de descarte ciertos tratamientos médicos, quirúrgicos o farmacológicos que mejoran la salud global, pero empeoran sus capacidades especificas en relación al vuelo.

“Será preciso ser más riguroso en la concienciación, incluso por medios legales, sobre la necesidad de la sinceridad más absoluta en la anamnesis médica. Ocultar una información como el uso de fármacos o tratamientos médicos requeridos por pilotos, tripulantes o controladores puede tener consecuencias en sus carreras profesionales, ya que puede tenerlas en la seguridad de vuelo. Podríamos decir que la responsabilidad social de nuestros actos debe ponerse por delante del interés personal”.