El estrés que padecen los astronautas podría ser monitorizado por la propia tripulación a través de una serie de biomarcadores, según el último estudio de la compañía Shiseido. La empresa ha llevado a cabo la investigación con la colaboración de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo de Japón (JAXA), que ha aportado la cámara de aislamiento que posee en el Centro Espacial Tsukuba.

Los expertos explican que, en una primera observación con sujetos, detectaron una interrupción en el ritmo circadiano de la hormona del estrés salival durante la estancia en aislamiento, además de una mayor distorsión en la expresión facial. El equipo de investigadores asegura que ha descubierto la posibilidad de una autoevaluación rápida del estrés mediante el estudio de los cambios en la saliva y en la expresión facial.

Shiseido ha informado de que se basará en estos primeros resultados de la investigación para buscar soluciones que minimicen los efectos del estrés sobre la piel y el cuerpo, mientras que JAXA aprovechará los resultados para establecer un método de evaluación de estrés para astronautas a bordo del International Space Station (ISS).

Biomarcadores para el autocontrol

JAXA señala que la autoevaluación del estrés sirve para que los astronautas puedan controlar su nivel de estrés por sí mismos cuando no puedan recibir evaluaciones profesionales de su salud mental y psicológica. Como parte de esta iniciativa, JAXA ejecuta pruebas en la cámara de aislamiento y rastrea los comportamientos de los participantes.

Shiseido se ha dedicado desde hace tiempo a la investigación sobre la relación entre el estrés, la piel y el sistema inmune. La compañía ya ha participado en 3 pruebas de JAXA desde enero de 2016. Los expertos apuntan que, desde ese tiempo hasta la actualidad, la investigación ha conseguido 2 hallazgos relevantes:

  1. El ritmo circadiano del cortisol salival se interrumpió al comienzo de la estancia y un día antes del final de la estancia en la cámara de aislamiento.
  2. Los resultados de la prueba de distorsión facial, que implicó medir la simetría izquierda-derecha de la expresión facial, mostraron un aumento en el nivel de distorsión durante la estancia en la cámara de aislamiento.

Los resultados de esta investigación sugieren que estos biomarcadores del estrés pueden medirse en otros contextos, además del espacial. Los resultados revelaron la posibilidad de aplicar la distorsión facial como un biomarcador de estrés para diversas situaciones en la vida diaria.

Los investigadores señalan que, con estos biomarcadores, se podría monitorizar a distancia el estrés diario en el Espacio y en la Tierra. Según informa la compañía, los resultados de la investigación se presentaron en la 63 Reunión Anual de la Sociedad Japonesa de Medicina Aeroespacial y Ambiental.