Para conocer el impacto de la microgravedad en la glándula tiroides los autores del estudio analizaron la exposición de células sanas y células tumorales a la microgravedad, tanto real como simulada. Los experimentos mostraron a los investigadores que la microgravedad induce cambios morfológicos y funcionales en esta glándula. Asimismo, constataron cambios en la expresión génica para la matriz extracelular y las proteínas del citoesqueleto.

Cambios fisiológicos en relación a la distribución de los fluidos es uno de los aspectos que los investigadores consideraron dentro del impacto de la microgravedad. Esto se debe a que los astronautas pasan mucho tiempo cabeza abajo y como consecuencia se producen cambios en los fluidos del organismo, además de una pérdida de masa ósea y muscular.

En el caso de la glándula tiroides, explica el artículo, este tipo de célula revela un gran número de cambios fisiológicos bajo condiciones de gravedad alteradas. Los investigadores comprobaron que, al exponer las células tiroideas a un sistema de máquinas posicionadoras aleatorias durante 7-14 días, las células de cáncer de tiroides forman más esferoides que las células tiroideas normales. El estudio sugiere que esto podría estar relacionado con una producción anterior de la molécula de adhesión celular osteopontina.

Para conocer el impacto de la microgravedad real, los autores del estudio analizaron la misión TEXUS-44 (febrero de 2008), durante la cual las células FRTL-5 fueron tratadas con una terapia TSH (hormona estimulante del tiroides) al inicio del periodo de microgravedad y se fijaron se fijaron al final de dicho periodo. Este experimento mostró, según recoge el estudio, que las células FRTL-5 presentaron cambios relevantes: agregan, presentan condensados de cromatina y los receptores de TSH se eliminan en el medio de cultivo.

Asimismo, esta investigación mostró que, durante las misiones espaciales, las células FRTL-5 no responden al tratamiento TSH. El entorno espacial incide en la proliferación celular que provoca una condición pro-apoptótica en las células: este estado se caracteriza por unos niveles específicos de expresión de STAT3, ARN polimerasa II y Bax, detalla el estudio.