Analizar la genética de los organismos en el espacio es el objetivo de un nuevo experimento de la NASA. La agencia ha desarrollado un hardware destinado a la International Space Station (ISS) para respaldar experimentos que demuestren cómo la genética de diferentes organismos, como plantas, microbios o gusanos, se desarrollan en condiciones de microgravedad. La investigación se llama Spectrum, el mismo nombre utilizado para el hardware. Con este proyecto los científicos pretenden arrojar luz sobre qué seres vivos son los más adecuados para vuelos de larga duración en el espacio profundo.

Según el doctor Scott Shipley, ingeniero de proyectos de Spectrum en el Centro Espacial Kennedy de la NASA, lo que hace que este sistema sea único es que permitirá a los científicos observar cómo se activan y desactivan los diferentes genes mientras los organismos crecen en el espacio. En las pruebas con plantas, el dispositivo funciona al exponer a los vegetales a diferentes colores de luz, mientras que una cámara registra la luz fluorescente emitida por las plantas.

En estos experimentos, las semillas de las plantas se colocan en gel de agar (una sustancia gelatinosa obtenida de algas) en una placa de petri montada en la unidad Spectrum. Las semillas germinan y, a medida que se desarrollan las plántulas, se exponen a cualquier combinación de luz roja, verde, azul, blanca o infrarroja para investigar diferentes aspectos de su crecimiento y fisiología.

Para los experimentos, un astronauta cargará una placa de petri con semillas en la unidad Spectrum, luego el sistema ejecutará un código automático que controlará la temperatura y cambiará las luces de acuerdo con el programa deseado. La cámara tomará fotografías cada hora y se las mandará a los científicos en la Tierra, quienes valorarán el crecimiento de los vegetales y lso cambios de su genética en el Espacio.

“Los experimentos de Spectrum serán importantes porque los genes controlan la similitud física y funcional entre generaciones de plantas”, indica la NASA. Sin embargo, los genes no determinan la estructura de un organismo solo. Factores ambientales como la iluminación y la microgravedad son otras influencias que pueden determinar qué tipos de plantas son las más adecuadas para vuelos espaciales largos.