Estos animales son capaces de dormir durante meses subsistiendo únicamente con los lípidos que almacenan en su cola. So se descubre cómo esta especie modifica sus genes durante el periodo de hibernación, se podría aplicar a humanos y conseguir que los astronautas duerman durante un viaje espacial por su propia comodidad, para ahorrar recursos, para ganar más espacio en la nave y para evitar los problemas de convivencia.

En el estudio se utilizan cuatro ejemplares de este animal. Al tratarse de un primate, los investigadores consideran que, una vez desvelado el misterio genético, será fácil aplicarlo a los astronautas, ya que varios de los genes que este animal modifica durante su hibernación existen también en el organismo humano.

En la investigación, los científicos utilizan la técnica RNAseq, que permite ver a nivel global qué genes se expresan y cuantificarlos. Los investigadores extraen muestras de tejido adiposo de la cola del animal en diferentes momentos del año, incluido cando este primate se encuentra en estado de hibernación. Posteriormente, la muestra es sometida al RNAsep.

La parte computacional y de análisis de datos se realiza en el IMIM a cargo del doctor José Luis Villanueva-Cañas, quien sostiene que esta investigación “resulta muy interesante desde la perspectiva médica, ya que se trata de un animal que disminuye drásticamente su metabolismo a unos niveles letales para otras especies”.

Los resultados del estudio podrían utilizarse también en intervenciones quirúrgicas, ya que se podría disminuir la temperatura corporal del paciente sin causar daños a los tejidos, lo que permitiría alargar el tiempo de actuación de los médicos en situaciones de emergencia.