La aplicación EveryWear consta de una camiseta biométrica inteligente capaz de realizar electrocardiogramas, un tonómetro y varios parches e-Tac. Estos últimos, desarrollados por la empresa BodyCap, se colocan sobre el pecho o el antebrazo del astronauta para medir su actividad, orientación y temperatura corporal. Así mismo, mientras la camiseta evalúa la actividad cardiaca del paciente, el sensor piezoeléctrico controla su rigidez arterial.

Un cuarto elemento, el módulo de radiofrecuencia desarrollado por Insight SiP, permite enviar todos estos datos médicos a los especialistas en Medicina Espacial encargados de tomar decisiones y emitir recomendaciones sobre la salud de la tripulación. Según explica la ESA, estandarizar el uso de EveryWear o dispositivos similares sería positivo tanto antes como durante y después de los viajes espaciales:

  1. El bienestar del astronauta garantiza el buen desarrollo de la misión.
  2. Comprender la adaptación humana al espacio permite anticipar riesgos físicos y fisiológicos.
  3. La buena salud en órbita prepara a los astronautas para las exigencias físicas de su regreso a la Tierra.
  4. La recopilación de datos contribuye al conocimiento en salud terrestre, sobre todo en patologías en la que la gravedad adquiere un papel relevante, como el deterioro óseo o la fuerza muscular.