Russomano destacó que la gravedad en Marte es equivalente a un tercio de la constante de gravitación universal experimentada en la Tierra. Además, durante un viaje espacial a Marte, los tripulantes pasarían por condiciones de microgravedad (similares a ingravidez). Ambas situaciones afectarían el funcionamiento del organismo humano en menor o mayor escala.

La médica también explica que cuando los colonos llegaran a Marte, recibirían una gran cantidad de radiación dañina para el cuerpo humano. Russomano sugirió que una de las maneras más prácticas y eficientes de reducir la exposición a la radiación sería desarrollar la tecnología necesaria para hacer más corto el tiempo de vuelo entre la Tierra y Marte.

“Otro elemento importantísimo es el estado psicológico de los colonos, quienes tendrían que abandonar su vida en la Tierra para dedicarse al viaje espacial y la colonización.

Según la experta espacial, otra idea interesante sería reproducir los hábitats humanos en Marte antes de la llegada de los primeros habitantes, para que sea posible vivir en el planeta rojo y no solo en las naves espaciales. Russomano destacó que, actualmente, uno de los principales obstáculos encontrados por los proyectos relacionados a Marte es la falta de financiación. La científica destacó que una mayor inversión podría convertir el viaje a Marte en realidad en poco tiempo.