Científicos de la Universidad Estatal de Florida (FSU) financiados por la NASA han demostrado que mantener una gravedad terrestre simulada a bordo de las naves espaciales protege la visión de los astronautas. El estudio, que publica el International Journal of Molecular Sciences, se ha basado en los resultados obtenidos en 2 grupos de ratones a bordo de la International Space Station (ISS). Según el estudio, los ratones que viajaron en un ambiente controlado con gravedad terrestre simulada apenas experimentaron daños en la visión. Sin embargo, los roedores del otro grupo sufrieron daños en los vasos sanguíneos reguladores la presión intraocular y experimentaron alteraciones en numerosas proteínas esenciales para la visión.

“En la Tierra, la gravedad empuja el fluido ocular hacia los pies, pero cuando se pierde la gravedad, el fluido se desplaza hacia la cabeza”, explica Michael Delp, en una nota de prensa de la universidad. “Este cambio de fluido afecta el sistema vascular en todo el cuerpo, y ahora sabemos que también afecta los vasos sanguíneos del ojo”, resume Delp, decano de la Facultad de Ciencias Humanas de la FSU y autor de la investigación.

El problema, señala Delp, es que cuanto más tiempo estén los astronautas en el espacio, más probable es que experimenten discapacidad visual. De hecho, según cifras de la FSU, hasta el 30% de los tripulantes de vuelos de corta duración (unas 2 semanas) y el 60% de los de larga duración (los que llegan a la ISS) sufre problemas de visión. “Algunos se recuperaran, pero otros no”, advierte el decano señalando la importancia de esta investigación. “Con la aplicación de gravedad artificial no se previene totalmente la pérdida de visión, pero los resultados no son los peores”, defiende.

“Este estudio es el primero de una serie para comprender mejor el deterioro de la visión entre los astronautas”, señala Dai Shiba, coautor de la Japan Aerospace Exploration Agency (JAXA). Otro de los autores, el profesor Xiao Wen Mao de la Universidad de Loma Linda, espera que los hallazgos “no solo contribuyan al tratamiento de la pérdida de visión en astronautas, sino también en la cura de retinopatías terrestres como la degeneración macular asociada a la edad”.