Según informa la agencia, estos días se está desarrollando el segundo de las 4 expediciones previstas en Habitat Lunares durante este año. La misión está controlada desde el centro técnico de la ESA en Noordwijk, Países Bajos.

La tripulación permanece durante 2 semanas en la base ­-situada en un antiguo aeropuerto militar- aislada del mundo exterior; solo pueden salir a una zona colindante llena de rocas de basalto que simulan la superficie lunar.

De acuerdo con la investigadora Agata Kolodziejczyk, del Advanced Concepts Team de la ESA, Habitat Lunares contiene un sistema de luz LED que proporciona una combinación cambiante de colores a lo largo del día, con la que se pretende imitar los cambios en la luz solar.

“Estamos extendiendo la longitud de este día artificial para poner sus ritmos circadianos fuera de alineación e inducir el desfase horario”, señala la experta, según la cual también se están probando nuevos prototipos de “luces fisiológicas” que emiten radiación ultravioleta con el fin de determinar si esto es suficiente para restablecer los relojes biológicos de los participantes.