El estudio, titulado Effects of Spaceflight on Astronaut Brain Structure as Indicated on MRI y publicado en la revista New England Journal of Medicine, asegura que el entorno espacial tiene efectos irreversibles en los seres humanos. Los efectos se complicarían cuanto más lejos de la Tierra se esté, por ejemplo, en una futura misión a Marte.

Roberts ha dejado claro que los astronautas de la NASA experimentan una mayor presión intracraneal durante las misiones espaciales mientras permanecían a bordo de la ISS (Internacional Space Station) y su visión se alterada a causa de la microgravedad. Este problema ha sido acuñado por la agencia americana como el síndrome de presión intracraneal, relacionado, según apunta Roberts, con la redistribución del líquido corporal hacia la cabeza.

Cuanta más distancia, peores efectos

La neurorradióloga usó imágenes de resonancia magnética de 18 astronautas para cotejar sus cerebros antes y después de las misiones de larga duración, y de 16 astronautas en misiones de corta duración; también se analizaron los cerebros antes y después del vuelo para valorar el desplazamiento de las estructuras cerebrales.

El estudio concluye que el estrechamiento del surco central, el desplazamiento hacia arriba del cerebro y el estrechamiento de los espacios del líquido cefalorraquídeo en el vértice, eran más habituales en los astronautas que habían hecho viajes de larga duración. Esta investigación necesita más imágenes cuando los astronautas hayan estado un tiempo en la Tierra para determinar la duración y la importancia clínica de los cambios.