La ingravidez simulada se crea manteniendo a los participantes en cama.

La ingravidez simulada puede servir para prevenir los efectos negativos de la microgravedad en el organismo. Esa es la base del estudio que se está llevando a cabo en el Deutsches Zentrum für Luft- und Raumfahrt (DLR), el centro aeroespacial alemán. Un grupo de voluntarios va a pasar 60 días en cama dentro del estudio AGBRESA. Participan la European Space Agency (ESA) y la National Aeronautics and Space Administration (NASA).

“Los vuelos espaciales tripulados seguirán siendo importantes en el futuro para llevar a cabo experimentos en microgravedad. Debemos hacerlos lo más seguros posible para los astronautas”, asegura Hansjörg Dittus, directivo de DLR.

En esa línea, se ha diseñado el estudio AGBRESA. El experimento se basa en la creación de ingravidez simulada a través de reposo en cama. Los participantes permanecerán durante 2 meses tumbados y ligeramente inclinados hacia el lado de la cabeza. De esta forma, se simulará el desplazamiento de los fluidos corporales que experimentan los astronautas en microgravedad. Asimismo, la restricción de movimientos reducirá la tensión de músculos, tendones y huesos.

Efectos de la ingravidez simulada

De acuerdo con Leticia Vega, investigadora de la NASA, la ingravidez simulada provoca efectos similares a la microgravedad espacial. Normalmente, esos efectos se estudian en la International Space Station (ISS). Sin embargo, en esta ocasión el experimento se realiza en :envihab, unas instalaciones del DLR. Esto permite investigar sobre las consecuencias de la ingravidez en condiciones controladas en la Tierra.

“La ESA está planificando misiones seguras y sostenibles a largo plazo en las profundidades del espacio. Para que estas misiones sean posibles, se deben minimizar varios riesgos para la salud del astronauta. Y, por lo tanto, para la propia misión”, añade Jennifer Ngo-Anh, jefa del equipo de Exploración Humana y Robótica de la ESA.

Este estudio en cama permite abordar la atrofia muscular que causa la ingravidez. Al mismo tiempo, ayudará a saber si la gravedad artificial puede usarse para prevenir los cambios fisiológicos que se dan en entornos ingrávidos. Con este objetivo, se evaluará la función cardiovascular, el equilibrio y la fuerza de los participantes. También se realizarán pruebas cognitivas, análisis de sangre y biopsias de tejido.

Esta primera fase del estudio durará 89 días en total, incluyendo las pruebas previas y la recuperación. Participan 12 hombres y 12 mujeres. Los científicos están buscando voluntarios para la segunda fase, que tendrá lugar en otoño. Aunque se trata de experimentos pensados para mejorar los vuelos espaciales, tienen aplicaciones terrestres. Tal y como recuerdan desde el DLR, la Medicina Espacial puede aplicarse a prevención, diagnóstico y tratamiento en Tierra.