La ACS indica que revisa más de 2.000 solicitudes de recomendación de exención para pilotos, navegantes y otra tripulación aérea cada año. “Casi cualquier lesión o problema de salud provoca que el piloto no pueda volar”, explica el teniente coronel Eddie Davenport, cardiólogo jefe de Medicina Interna de ACS.

La base cuenta con un personal de 80 aviadores y el médico asegura que los pilotos vuelven a volar lo antes posible. "Incluso después de una enfermedad cardiaca potencialmente mortal, los aviadores quieren volver a la cabina; no hay excusas ni reparos en los despliegues. Nuestro objetivo es lograr que vuelvan a volar de forma segura".

La monitorización se realiza de forma intensiva cuando un piloto da muestras de padecer alguna enfermedad. El personal de la ACS a diagnostica una amplia gama de problemas de salud en cardiología, neumología, endocrinología, gastrointestinales y otros, y debe determinar el riesgo de esos problemas para la seguridad en el vuelo. “Es imprescindible hacer un seguimiento de la evolución del piloto. Ellos siempre quieren volar, aunque no se encuentren perfectamente, por lo que debemos de extremar precauciones y asegurarnos de que están totalmente curados antes de darles el alta”, indica el médico.

La ACS ha publicado guías de exención para todas las bases del Ejército del Aire, con la intención de que los médicos tengan en cuenta diversos factores antes de darle el alta a un piloto. Según el artículo, los médicos de una base aérea deben enfrentarse a unas 700 revisiones de casos anuales de pilotos de baja, “normalmente, son pilotos que desean volver a volar”, comenta el experto, “es mejor saber cuáles son las mejores pruebas, análisis y ejercicios para comprobar que el aviador puede volver a la cabina”.