Para conocer con exactitud la energía consumida por los astronautas, es preciso hacer mediciones durante 10 días consecutivos. Paolo Nespoli, astronauta de la ESA, viajará a la ISS (International Space Station) a finales del mes de julio, y será el último de los 10 participantes a los que se analizará como parte del proyecto.

Nespoli se colocará una máscara respiratoria para monitorizar los niveles de dióxido de carbono que causa y la cantidad de oxígeno que consume. Esta información será útil para calcular la energía consumida y la que necesita para mantener las funciones básicas de su cuerpo durante un estado de reposo.

Después de esto, y antes de desayunar, el astronauta deberá beber agua mezclada con oligoelementos. Luego, se esperará a observar cuánto tiempo tardan en eliminarse a través de la orina, y se calculará así la energía consumida por los astronautas. Tras el desayuno, Nespoli se pondrá una máscara durante 4 horas que medirá lo que se tarda en consumir, dirigir y procesar la comida.

El último paso del protocolo será averiguar la cantidad de energía que se gasta en la actividad física. Para ello, el cosmonauta llevará un sensor en el brazo durante 10 días que registrará la actividad física realizada, así como el tiempo y la intensidad de la misma. Con toda esta información, los investigadores analizarán la energía consumida, y podrán adaptar los nutrientes a estas necesidades.

Este experimento también será útil para profundizar en cómo la ingravidez afecta al peso de los astronautas. Aunque se sabe que las tripulaciones espaciales pierden peso tras largas estancias en órbita, se desconocen las causas de estas variaciones. Tener datos del gasto energético antes y después del vuelo, ayudará a comprender el fenómeno de adelgazamiento en el Espacio.

Si se llegara a entender el metabolismo relacionado con la actividad física en ingravidez, podría establecerse un plan de alimentación adecuado para los humanos durante las misiones espaciales. El registro calórico en el Espacio también es importante en la Tierra; entender el balance energético relacionado con la dieta y la actividad física mejoraría el cuidado de los pacientes encamados.