En este estudio, realizado durante los meses de mayo, junio y julio de 2016, colaboró el Servicio Aéreo de Rescate de Las Palmas de Gran Canaria, la Unidad Médica de Aeroevacuación y Rescate de Madrid y La Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Central de la Defensa “Gómez Ulla” de Madrid, entre otros.

Tras esta investigación, en la que se analizaron 900 consultas registradas, quedó de manifiesto que una de las mayores demandas de consulta se debía a patologías traumatológicas y digestivas. Por otro lado, eran escasas las visitas al médico debido a lesiones oftalmológicas, a quemaduras solares o a las picaduras de insectos.

La gastroenteritis fue la enfermedad digestiva más observada entre las tropas. Aquellos militares destinados a unidades operativas que requerían del uso de equipos de protección especiales, tales como cascos, armamento o chalecos antibalas, solicitaban consultas por contracturas y lumbalgias. La revista recoge como dato curioso la poca a asistencia por picadura de artrópodos teniendo en cuenta la época estival.

Sería necesario investigar más para comparar resultados que afirmen que el hecho de que las afecciones oculares hayan tenido poca consulta se deba a las medias preventivas, a las charlas sobre riesgos labores impartidas al personal para que usaran dispositivos de protección, así como a un conjunto de medidas higiénicas que evitan el contagio de enfermedades.