James Titus, uno de los participantes, reconoció que la falta de sueño había sido muy complicada y que había dificultado sus rutinas diarias. "Realmente obstaculizó nuestra normalidad; estamos acostumbrados a trabajar y llevar nuestras vidas a otro ritmo”, aseguró Titus a la NASA.

La misión HERA forma parte del programa de la NASA HRP (Human Research Program), una iniciativa que investiga las mejores opciones para el cuerpo humano a la hora permanecer en órbita o realizar viajes espaciales.

Los participantes, voluntarios sanos que tuvieron que pasar una evaluación psicológica y física para ser seleccionados, permanecieron en todo momento dentro del Johnson Space Center. En ediciones anteriores a esta decimotercera misión HERA, se estudió el sueño durante 7, 14 y 30 días, pero permanecer más días en observación permitió obtener datos más relevantes para las misiones de larga duración.

Cafeína y horas de sueño limitados

En la primera misión HERA se dejó que los participantes durmieran 5 horas cada noche durante 5 días a la semana con una recuperación de 2 días en los que podían dormir 8 horas por noche. El consumo de cafeína y las sientas estaban limitadas durante esta etapa. Con estas condiciones, los investigadores probaron el uso de la iluminación como método para combatir la fatiga.

También se analizó cómo influían la unión del equipo y las relaciones interpersonales, además de evaluar si los modelos biomatemáticos eran útiles como método predictivo de la fatiga.

La tripulación tuvo la oportunidad de disfrutar de un EVA (actividad extravehicular) gracias a las técnicas de realidad virtual. "Fue divertido aprender a maniobrar en 3 dimensiones, y pasar por el protocolo de descompresión como lo haría un astronauta real. Fue fascinante para mí", explicó Evans a la NASA.

Estos voluntarios debían estar desconectados del mundo exterior, además de aislados. Según palabras de Mark Settles, otro participante, “esto fue un poco desorientador”. Settles explicó que el hecho de poder tener comunicación electrónica con nadie, le hizo sentirse 20 años atrasado.

Una de las actividades que realizaron como parte de esta misión HERA fue usar un brazo robótico para coger un vehículo de transporte cuando les faltaba sueño. Cada uno tuvo 12 oportunidades para coger el vehículo y se les puntuaban los esfuerzos en función a la destreza. La puntuación era importante porque les hacía esforzarse y mejorar.