La agencia estadounidense pretende llevar a cabo en los próximos años varias misiones en la Luna y en Marte además de mantener a una plantilla de astronautas en la Estación Espacial Internacional, que se relevan cada 6 meses. La NASA se plantea mejorar la atención médica en las misiones e informa de que es muy probable que las tripulaciones del futuro próximo cuenten con un médico especializado a bordo.

Monitorizar una intervención o tratamiento en tiempo real desde la Tierra se complica en las misiones a Marte, ya que el planeta rojo está muy lejos y la señal de comunicación llega a la Tierra con 20 minutos de retraso. De esta manera, sería imposible para el equipo médico situado en la base asistir a los astronautas con rapidez. Por el momento, Robonaut 2 es capaz de realizar de forma autónoma exámenes rutinarios de salud, practicar inyecciones y realizar escáneres.

La NASA también desarrolla un tipo de vendaje preparado para su uso en el espacio que impide que la sangre de una herida pueda salir flotando. El principal problema para llevar a cabo una intervención quirúrgica fuera de la Tierra es la falta de gravedad, que provocaría que la sangre y cualquier otro fluido saliera del cuerpo del paciente y contaminara la nave, además de poder infectar a otros miembros de la tripulación.