Desde que comenzara la carrera espacial, los astronautas se han visto obligados a asumir los problemas que supone dormir con falta de gravedad. A los problemas que de por sí implican las misiones espaciales: pérdida de masa ósea, debilitamiento de los músculos… tienen que añadir las dificultades para conciliar el sueño, la desorientación e, incluso, los trastornos del sueño, algo muy habitual en los participantes de las misiones espaciales.

Para que la falta de sueño no pase factura a los astronautas, muchos de ellos recurren a los medicamentos para dormir. Las alteraciones en los ritmos circadianos y en e l reloj biológico, hacen que el sueño sea poco reparador. En una estación espacial, se orbita alrededor del planeta de manera que los cosmonautas viven el amanecer y el anochecer cada 45 minutos. Esta exposición a la luz desincroniza sus ritmos y dormir del tirón se convierte en todo un reto.

La NASA trata de mejorar la calidad del sueño en el espacio. Entre sus investigaciones destacan una luz LED especial de color azul, naves con un diseño especial y unos horarios estudiados para intentar compensar las horas de trabajo con las horas de sueño. Las limitaciones de los hombres en el espacio siguen siendo inciertas y se siguen estudiando patrones del sueño para intentar que las tripulaciones descansen, sobre todo en misiones largas.

Aunque estos sacos en los que se investiga no resuelvan los problemas de insomnio, su diseño supone un paso adelante en la innovación espacial para intentar mejorar el descanso de los astronautas.