A esta conclusión se llegó después de lanzar un gran globo de helio a la estratosfera para medir los niveles de radiación cósmica que se desprendía del sol y del espacio interestelar a alturas distintas que variaban de los 7.900 a los 36.500 km. Los resultados de este estudio se publicaron en Space Weather Journal, e indican la existencia de un constante incremento de la radiación relacionada con la altura.

Según explica Sputnik News, la magnetosfera es un escudo magnético que bloquea casi toda la radiación evitando que llegue a la Tierra. Aun así, hay partículas cargadas de la suficiente energía como para penetrar en la atmósfera y en la magnetosfera por completo, lo que resulta perjudicial para la salud.

Como asegura esta plataforma de noticias, cuando un pasajero sube a un avión, se expone a la radiación. Estos rayos podrían romper el ADN y ocasionar radicales libres capaces de alterar las funciones celulares, al igual que sucede con los astronautas que permanecen en la ISS (International Space Station) o que viajarán a Marte en un futuro.

La NASA cree que este estudio ayudará a comprender cómo el hombre debe protegerse de la radiación. Los resultados podrán emplearse para perfeccionar los modelos meteorológicos espaciales capaces de predecir la radiación, y para que los pilotos monitoricen los niveles de radiación y ajusten sus vuelos a los mismos.