Según el trabajo, publicado en la revista Regeneration, los científicos decidieron investigar la regeneración de los gusanos planos por ser una especie con gran capacidad de curación tras la amputación de sus partes. Un grupo de estos animales, tanto enteros como amputados, fueron puestos en órbita mediante la misión SpaceX Commercial Resupply Service Mission 5.

Todos ellos viajaron en probetas rellenas, por mitades, con agua y aire. La regeneración de los gusanos espaciales se evaluó nada más volver a la Tierra y pasados 20 meses desde su regreso. Durante estas evaluaciones, los científicos descubrieron que la regeneración de un gusano se había desarrollado de una forma poco frecuente: con 2 cabezas.

Según asegura el personal de mantenimiento de las colonias de D. japónica de la Universidad de Tufts, en 18 años (solo en los últimos 5 se criaron cerca de 15.000 animales) no se había producido la regeneración de un gusano bicéfalo.

Cuando los investigadores amputaron la cabeza regenerada del gusano, el fragmento volvió a curarse lo que, según los autores, demuestra que la modificación del animal era permanente. Además de esta regeneración, los gusanos que viajaron al espacio experimentaron fisión espontánea de sus cuerpos.

Mientras se sucedía este experimento en órbita, los científicos también investigaron la regeneración de los gusanos en tierra. Para ello se crearon 2 grupos de control. En uno de ellos, los gusanos estaban vivos e introducidos continentes sellados con agua, tal como sus congéneres espaciales. Permanecieron 5 semanas en oscuridad y a 20 grados de temperatura.

La regeneración de los gusanos del segundo grupo de control se estudió poniéndolos a la misma temperatura que, durante 5 semanas, habían vivido los gusanos del espacio. Este segundo grupo de control se utilizó para la comparativa mediante análisis espectroscópico y, el primero, para todo lo demás.

Cuanto ambos grupos de gusanos, terrestres y en órbita, fueron transferidos a cápsulas de Petri con agua, los grupos de control mostraron un comportamiento normal. Sin embargo, 10 gusanos enteros que habían viajado al espacio permanecieron paralizados hasta 2 horas antes de volver a la normalidad. Esto, según los científicos, se debe a que los gusanos habían alterado su estado biológico para acomodarse a las condiciones espaciales.

A los 20 meses desde el regreso, otro experimento situó a todos los gusanos en un arenero iluminado con luz azul en una de sus partes y con luz roja (mal tolerada por los gusanos planos), en la otra. Los gusanos espaciales pasaron el 70,5% del tiempo bajo la luz más oscura, en comparación con el 95,5% de los gusanos terrestres.

Los científicos admitieron que los diversos experimentos sobre la regeneración de los gusanos se enfrentaban a una serie de limitaciones, como el tamaño muestral o la dificultad de recrear las temperaturas espaciales. Sin embargo, concluyen, es innegable que los vuelos espaciales tienen un impacto en la salud y la regeneración de los gusanos.

“Sabiendo lo que les sucede a estos animales, tanto en el espacio como a su regreso a la Tierra, se puede comprender mejor cómo las fuerzas físicas influyen en la forma del cuerpo”, resumen los autores, cuya investigación podría tener implicaciones en la bioingeniería y la ciencia regenerativa humana.