La fulguración solar (llamaradas) pueden poner en riesgo, según publica la página web de Sputnik News, a aquellas personas que sufran enfermedades cardiovasculares, según los médicos del Laboratorio de Astronomía de Rayos X del Sol, del Instituto Físico Lébedev de la Academia de Ciencias de Rusia. Esta tormenta puede causar también apagones radioeléctricos y alterar el funcionamiento del transporte marítimo y aéreo.

La fulguración solar se produce en la cromosfera del sol, que ha calentado el plasma a millones de grados kelvin, lo que ha acelerado los protones, electrones e iones a velocidades muy próximas a la velocidad de la luz. Así, se consigue una radiación electromagnética en todas las longitudes del espectro electromagnético.

El 11 de marzo de 2015, la NASA ya captó una potente fulguración solar que ha sido superada por esta. Desde el Observatorio Astronómico de la Universidad de Valencia se explicó que esta radiación no podía afectar a los humanos porque era imposible que atravesara la atmósfera, pero sí podía interferir en las comunicaciones.