Los astronautas que han salido de la magnetosfera han manifestado una mayor tasa de mortalidad por enfermedades cardiovasculares que los que han permanecido en órbitas más bajas, según informa la agencia SINC. Esto se demuestra porque los cosmonautas que viajaron en el Apolo en los años 60 y 70 presentan altas tasas de enfermedades cardiovasculares.

Los autores compararon la causa de muerte de 7 astronautas que fueron a la luna con 35 astronautas que permanecieron en la órbita terrestre y con otros que nunca volaron. Los resultados indicaron que aquellos que habían estado en la Luna tenían una tasa de mortalidad del 43%, mucho más alta que los que no volaron (9%) o los que volaron más cerca (11%).

Con estos datos se concluye que salir de la magnetosfera del planeta Tierra tiene efectos perjudiciales para el ser humano y puede desencadenar enfermedades cardiovasculares. El experimento se hizo con ratones con el objetivo de determinar si la ausencia de gravedad y la irradiación eran significativos para el sistema vascular.

El mal funcionamiento del sistema vascular tras una estancia en órbita no se debe a la ingravidez; se debe a la radiación. Según detallan los autores de la investigación, la radiación afecta al endotelio de los vasos sanguíneos, lo que fomentaría el desarrollo de enfermedades cardiovasculares en los cosmonautas.