Betty Nusgens y sus compañeros de la Université de Liège, en Bélgica, en colaboración con científicos de Italia, enviaron un grupo de ratones a la Estación Espacial Internacional (EEI) durante 3 meses. Otro grupo de ratones se quedó en tierra para poder realizar la comparación. Tras su regreso, los científicos observaron que el espesor de la dermis de estos ratones se había reducido en un 15%.

Los investigadores consideran que la causa de este adelgazamiento podría producirse como resultado de una síntesis de colágeno defectuosa debido a un aumento del metabolismo del colágeno. Además, consideran que la atrofia dérmica podría estar relacionada con una degradación de moléculas precursoras de colágeno.

Los ratones también mostraron una mayor actividad en el crecimiento del folículo piloso, de forma que experimentaron un crecimiento más rápido del cabello que el grupo control que se quedó en tierra. A través de análisis de microarrays de la piel observaron una modificación en la transcripción de 434 genes.  

“La reducción de la inmunidad, la pérdida de acondicionamiento cardiovascular, los síntomas sensoriales y motores, o la formación de cálculos renales, son algunos de los problemas adicionales observados. Sin embargo, las alteraciones cutáneas representan una preocupación importante para los astronautas”, explican los investigadores del estudio