Los afectados, familiares de los fallecidos el pasado 24 de marzo de 2015, se ha agrupado para pedir en la 39 Asamblea de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), a la que asistieron junto a la Delegación del Gobierno español, una unidad de medicina especializada que evite casos como este en un futuro.

En la investigación, se demostró que el avión pilotado por Andreas Lubitz, quien padecía un trastorno psicológico que se ocultó, colisionó el avión intencionadamente. La falta de controles psiquiátricos o psicológicos de la tripulación de vuelo fueron las causas principales de este desastre, según insiste la asociación.