Los Acinetobacter sobreviven a los métodos de desinfección que utiliza la NASA para intentar evitar diseminar microorganismos terrestres en el Espacio porque se comen los productos desinfectantes Así se ha confirmado en un estudio de investigadores de la California State Polytechnic University at Pomona (Estados Unidos) publicado en la revista Astrobiology.

Según recoge The Atlantic, la NASA utiliza para ensamblar las piezas de sus naves salas limpias, donde se accede con medidas de protección y las superficies son esterilizadas de manera regular con disolventes a base de alcohol. Estas precauciones se toman para impedir que los microbios terrestres contaminen el espacio y provoquen errores sobre la existencia de vida extraterrestre.

A pesar de todo, algunos microorganismos consiguen sobrevivir, como se ha constatado al analizar el exterior de la International Space Station (ISS) y la superficie de distintos módulos espaciales, donde se han aislado cepas de Acinetobacter. El truco, de acuerdo con los científicos, está en que estos bacilos son capaces de comerse los productos de limpieza utilizados para desinfectar.

El equipo dirigido por Rakesh Mogul usó cepas de Acinetobacter recuperadas de salas limpias y las cultivó con niveles de nutrientes muy bajos. Con estas dietas extremadamente restrictivas, las bacterias podían crecer usando el etanol como combustible. Asimismo, se encontraron pruebas de que los Acinetobacter podían crecer en alcohol isopropílico, principal producto usado para desinfectar las salas limpias, y en el detergente usado para fregar los suelos de las salas.

El estudio confirma que los productos usados para intentar mantener las bacterias alejadas de las naves espaciales están alimentando a microorganismos como los Acinetobacter, además de “sostener tolerancias extremas contra el estrés oxidativo asociado a ambientes de baja humedad”. “Este estudio proporciona una justificación bioquímica plausible para la dinámica de la ecología microbiana observada en los entornos asociados a las naves espaciales”, concluye el trabajo.