El proyecto Virgin Galactic pretendía abrir el turismo espacial en vuelos suborbitales a más de 100 kilómetros de altura. Para ello, se creó la nave SpaceShipTwo, que era capaz de trasportar a 2 pilotos y 6 pasajeros a una velocidad supersónica, algo tecnológicamente complejo.

Esta nave se anclaba a un avión de fibra de carbono para llegar a la zona más alta de la atmósfera. Cuando había alcanzado los 15.500 metros, el avión soltaba a la SpaceShipTwo para que pusiera en marcha el cohete híbrido. En ese momento, se produjo un fallo, al que la BBC calificó de humano.

La NTSB (Junta Nacional de Seguridad en el Transporte Americana) aseguró que “las fuerzas aerodinámicas hicieron que los frenos fueran desplegados, lo que destrozó la nave y causó la muerte del copiloto y que el piloto quedara gravemente herido.

Respuesta médica en emergencias

La revista JEMS dedica un artículo a explicar cómo los vuelos espaciales humanos han sido dominio de los gobiernos. En la actualidad, empresas privadas intentar proporcionar servicios a turistas espaciales, lo que todavía es algo experimental. Estas nuevas opciones de viajar al espacio están haciendo que sea necesario crear planes de emergencia médica para los vuelos comerciales espaciales.

Este plan de emergencias necesita conocer los distintos vehículos y perfiles de vuelos: gran altitud, suborbitales, orbitales de corta duración y orbitales de larga duración. El personal necesita formación para saber enfrentarse a los efectos de la microgravedad y la altitud en el cuerpo humano.

La respuesta médica de emergencia debe estar preparada para una gran gama de problemas para la salud, logísticos y ambientales graves. Esto implica un gran conocimiento de los riesgos y un plan de evacuación de la tripulación herida y tratamientos inmediatos. Una atención sanitaria en cuestión de minutos en lugar de horas, facilitará la opción de viajar al espacio en vuelos comerciales.