Según indican los expertos, en la mayoría de los casos, los médicos en zona de conflicto deben practicar diversas técnicas de reanimación durante el transporte aéreo de tropas desde la zona de conflicto al hospital. Los profesionales, además del riesgo de un campo de batalla, deben enfrentarse a las condiciones climáticas del entorno, que afectan a los materiales. Eso, sumado al limitado espacio de la aeronave, es lo que más complica esta labor.

Los médicos militares rusos han concluido en su estudio que, en primer lugar, el material y los dispositivos disponibles deben de soportar condiciones de clima extremos, como las bajas temperaturas que conlleva sobrevolar una zona helada o el calor del espacio aéreo de una zona desértica. Por otro lado, los médicos señalan que los sistemas eléctricos necesarios para aplicar técnicas de reanimación moderna deben de tener en cuenta estas condiciones.

Los médicos militares se han entrevistado con profesionales que han servido en el ejército ruso durante el conflicto de Afganistán, o que han sido asistentes médicos en operaciones en zonas de la Antártida. Los investigadores también han recopilado testimonios de médicos de la OTAN que han trabajado en zonas de conflicto durante años en lugares como Irak.

Como apoyo, los científicos han revisado numerosos informes médicos redactados por los sanitarios que acompañaron a las tropas soviéticas durante la Segunda Guerra Mundial. “Después de analizar toda la información, tenemos claro que el tiempo que el soldado herido pasa en la nave que le transporta al hospital más cercano, es vital para su supervivencia, por lo que debe facilitarse en toda medida la labor del sanitario”, señalan los expertos.