Los últimos análisis de accidentes de aviación, civil y militar, aseguran que el 70% de los errores humanos en vuelos se debe a la pérdida de conciencia situacional. Esta es la razón por la que se necesitan equipos multidisciplinares involucrados en la conciencia situacional basados en técnicas de neurofeedback, método desarrollado por primera vez en por el ejército de Estados Unidos.

Esta conciencia situacional es todo lo que rodea al procesamiento cognitivo que se produce en un vuelo y afecta a la salud mental del piloto. Se centra en 3 aspectos: la percepción y atención sensorial, la integración múltiple de la información y la habilidad del piloto para prevenir la situación en el futuro cercano.

Los pensamientos y emociones pueden afectar a la salud del piloto. Estos cambios se miden desde el sistema nervioso central (neurofeedback) y desde el estado fisiológico (biofeedback). Si hay una gran falta de concentración, la información sensorial no se procesa y el piloto sufre una deshabituación del entorno que le lleva a la pérdida sensorial.

Captar las ondas cerebrales

Un ordenador, un sistema periférico que capte y amplifique las ondas cerebrales y un software son suficientes para entrenar al piloto. El neurofeedback regula de manera natural la actividad cerebral para que el piloto aprenda a controlarla. El cerebro tiene una actividad eléctrica constante, incluso cuando no se estimula, que se clasifica en ondas Gamma, Beta 1 y 2, Alfa, Theta y Delta.

Mediante el neurofeedback se pueden reforzar los inhibidores cerebrales para que el funcionamiento del cerebro esté equilibrado. El sistema consiste en colocar unos electrodos en la cabeza al piloto, similares a los del electroencefalograma, y observar en una pantalla de ordenador la actividad de las zonas frontales y temporo-parietales establecidas por las ondas Beta y Theta.

El piloto está instruido para hacer cambios en las animaciones que ve en una de las pantallas, mientras que en la pantalla del profesional aparecen las ondas cerebrales. Con ellas se interactúa involuntariamente a la hora de desempeñar las actividades cotidianas; según la complejidad que posean estas actividades, se reforzarán unas ondas u otras.