células bronquiales

Un estudio, elaborado por investigadores de varios centros suizos, ha demostrado que las emisiones de partículas no volátiles de los motores de las turbinas de los aviones en el suelo inactivo inducen estrés oxidativo en las células bronquiales. De hecho, resaltan que las emisiones de los aviones contribuyen a la contaminación del aire local y global. Asimismo, los investigadores han recordado que los efectos en la salud de la materia particulada de los motores de los aviones son en gran parte desconocidos. Por su parte, las exposiciones controladas de las células en condiciones relevantes son un desafío.

Los expertos examinaron la toxicidad de las emisiones de la materia particulada no volátiles de un turbofan CFM56-7B26. Se trata de la turbina de aeronaves más empleada del mundo que utiliza una configuración de exposición sin precedentes. Para ello, combinan el muestreo directo de la turbina y el escape en condiciones realistas de funcionamiento del motor y la cámara de nanoaerosol para la toxicidad in vitro para depositar partículas en cultivos de interfase aire-líquido de células epiteliales bronquiales humanas en condiciones fisiológicas.

Asimismo, evaluaron las respuestas celulares agudas después de exposiciones de una hora al escape diluido de la combustión convencional o alternativa. Por eso, mostraron que solo las exposiciones a corto plazo en la materia particulada no volátiles dañan las células epiteliales bronquiales. Por su parte, la materia particulada del combustible convencional en condiciones de inactividad del suelo es la más peligrosa. Para ello, la microscopia electrónica de hollín revela una reactividad variable que coincide con las respuestas celulares observadas.

Finalmente, las respuestas más fuertes a concentraciones de masa más bajas sugieren que se necesitan métricas adicionales. Su finalidad es evaluar los riesgos para la salud de esta fuente de emisión cada vez más importante.