Los expertos señalan que la proteína muestra propiedades de fotoluminiscencia. "El estudio aborda la aplicación de los fluorescentes de la proteína, ya que estos contienen bioindicadores de color que reaccionan a la radiotoxicidad, y que ayudan a medirla”.

Los científicos explican que la proteína es la base para el funcionamiento del biosensor obelin, que se extrae del coelentario marino luminescente Obelia longissimi. El biosensor se utilizar para meditar la radiación de cuerpo a través de los cambios en la luz de color que emita. Su luz tiene varia del color púrpura a verde mar, según el nivel de radiación que reciba. Este proceso se lleva a cabo gracias a la proteína encontrada por los científicos.

Los científicos han hallado que esta luminiscencia que mide la radiación depende también del entorno de las moléculas de la proteína dentro del obelin. Los investigadores han probado los efectos tóxicos del impacto de la radiación en la proteina. Como fuente de radiación, los científicos aplicaron "agua pesada" que contiene tritio en lugar de hidrógeno normal. Este último componente es un isótopo pesado e inestable de hidrógeno que emite el flujo de electrones de alta energía en el curso de la desintegración.

Durante el experimento, varios sistemas de proteínas con obelin fueron expuestos a dicha radiación durante 18 días. Como resultado, se reveló el obelin cambió el color de su luz dependiendo de la cantidad de radiación detectada. El color púrpura representaba una cantidad dañina.

Los investigadores enfatizan que su estudio podría arrojar luz sobre los mecanismos físico químicos de la toxicidad de baja irradiación radiactiva, como entender el funcionamiento de la proteína sensible a la radiación que permite los cambios de color del obelin. De esta manera, los expertos indican que podrían estudiar los cambios de las proteínas bajo el impacto de los electrones de alta energía del espacio.