A lo largo de su vida, el cuerpo de un astronauta no puede soportar más de 800-1.200 milisieverts (mSv) de radiación; sin embargo, un solo viaje de ida y vuelta a Marte ya supone una exposición de 600 mSv. Si a esta cantidad su suman otras posibles exposiciones en la Tierra (una radiografía añade 8 mSv), a su regreso, el astronauta estará peligrosamente cerca del límite vital. Para luchar contra esta sobreexposición, la empresa de inteligencia artificial Insilico Medicine Inc. ha propuesto fortificar, mediante terapia génica, las células humanas más radiorresistentes.

Para ilustrar la magnitud del problema, el biogereontólogo Franco Cortese recuerda en su trabajo que los astronautas experimentan entre 40 y 100 veces más radiación que un humano estándar en la Tierra. Así, por ejemplo, la radiación acumulada hasta ahora por el astronauta Scott Kelly asciende a los 239,6 mSv. Teniendo en cuenta que Kelly ha alcanzado esta cifra tras 520 días de misión espacial, la misión de 3 años hacia Marte que proyecta la NASA plantea graves problemas de seguridad para los tripulantes.

La propuesta de Cortese y su equipo es utilizar la inteligencia artificial para identificar las células más resistentes a la radiación y fortificarlas mediante terapia génica. A día de hoy, los métodos de protección de los astronautas se limitan a mejoras técnicas en los trajes o la nave; sin embargo, el trabajo de medicina personalizada de Cortese y otros similares, como el de David Sinclair, podrían conducir a las primeras modalidades nutricionales o farmacéuticas de protección contra la radiación espacial. La Fundación Rusa de Investigación Básica ya ha financiado parte del proyecto.

Cortese, que aún no se ha pronunciado sobre la posible participación de la NASA, sí se ha mostrado confiando en la colaboración de la industria farmacéutica. “No hay muchos acuerdos en el sector farmacéutico centrados en mantener sanos a los astronautas, que yo sepa, pero sí se han realizado trabajos sinérgicos entre la investigación financiada por la Agencia Espacial y la farmacia en general”, explica el científico a The Guardian. A finales de septiembre, los autores ofrecerán más detalles del proyecto.