Estos científicos han estudiado así la regulación de los genes de estos primates, y se han analizado posteriormente otros animales, lo que incrementa las posibilidades para que algún día pueda investigarse en humanos.

La técnica utilizada que facilita el nivel de expresión de los genes es la RNAseq. Con ella se han analizado 4 tipos de lémures a los que se les extrajo tejido adiposo de la cola durante ciertos momentos controlados del año, incluso cuando estaban hibernando, lo que dio las claves para concluir que los genes estaban implicados en este proceso.

https://youtu.be/prkgfbbB_1w

Según publica el diario ABC, desde el IMIM se ha explicado que la hibernación no es una respuesta al frío, sino a la falta de recursos. En la investigación con lémures se comprobó que había un total de 90 genes que influían en el apetito, y que los genes que regulaban la ingesta de alimentos se sobreexpresaban antes de la hibernación para poder subsistir después.

Si se conocieran cuáles son esos genes del lemur, que además están presentes en humanos, podrían manipularse para combatir ciertas enfermedades genéticas relacionadas con la obesidad. Este descubrimiento podría aplicarse en la Medicina Espacial, ya que, bajando la temperatura corporal de los astronautas a modo de hibernación, se podría ahorrar recursos y costes reduciendo sus funciones metabólicas, aunque de momento es un planteamiento hipotético.